miércoles, 4 de abril de 2012

Para vos, Maestro




Querido Carlos:

Ya han pasado 5 cinco años desde que te vimos peleando tu última batalla por una mejor educación.

Ya han pasado 5 años que los pibes se han quedado sin un guardapolvo, de los grandes, en el aula.


Este es el quinto año que marchamos en tu nombre pidiendo justicia, esclarecimiento y castigo a todos los responsables políticos y materiales que te han alejado de nosotros.

Querido Carlos, te cuento que la cosa sigue más o menos igual que ayer. Que las luchas por las cuales vos pusiste el pecho, las seguimos peleando; que los ataques a la educación pública hoy en día son moneda corriente y muchos de los que deberían defenderla se venden al mejor postor, que a pesar de que hubieron algunas mejoras en la economía y en l

a posibilidad de acceso a la educación, muchos pibes siguen siendo marginados, y es a esto a lo que no nos resignamos, que muchos docentes no perciben un salario acorde al desempeño que conlleva laburar en el aula, y fuera de ella; porque nosotros también nos llevamos tarea para el hogar.

Vos sabrás querido Carlos, que tanto las condiciones de trabajo, como las condiciones en las que cursamos los estudiantes siguen siendo, al igual que ayer, muy precarias y con promesas que nunca se cumplen.

Pero la cosa, poco a poco, empieza a cambiar. Hoy los que pateamos las aulas comenzamos a alzar la voz. De a poco fuimos entendiendo que solo mediante la unidad de todo el estudiantado y de toda la comunidad educativa podremos seguir llevando tu band

era. La bandera de la educación pública. Que solo a partir de un replanteo de la educación que tenga en cuenta la diversidad de nuestros pueblos podremos cortar con la cíclica reproducción del paradigma imperante.

A 5 años de tu partida, los ecos de tu voz siguen sonando en cada escuela, en cada lucha y también en nuestros corazones. No dudes que en cada marcha, c

oncentración y reclamo se alzarán las banderas en mano de docentes, estudiantes y padres, que si bien saben tu historia, no solo se reclaman justicia, esto no debe suceder nuevamente, no debe suceder NUNCA MÁS.

No más muertos por luchar.
Los guardapolvos no se manchan
Las tizas que dejaste aquel nefasto día de otoño, siguen escribiendo, y hoy son ejemplo de tu lucha.



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